¿Quieres conocer cuáles son, y para qué sirven exactamente, los músculos de la boca? Este punto forma parte del Curso de Auxiliar Dental y de otros estudios de odontología. A continuación, te explicamos las bases sobre las funciones y composición de la musculatura de la boca humana.

Músculos de la boca superficiales

Se denomina así a la musculatura bucal mímica o facial. Algunos de estos músculos tienen una función complementaria que va más allá de modificar tu expresión. Todos funcionan gracias al nervio facial. Te los describimos en los siguientes apartados.

Músculo orbicular

Se conoce también como músculo orbicular de los labios. Tiene dos partes (una labial y una marginal). Ambas están unidas al músculo buccinador e insertadas en la piel y en la mucosa labial.

Gracias a este músculo puedes cerrar los labios. Además, te ayuda a vaciar el vestíbulo bucal al aspirar. También puedes tocar instrumentos de viento, o besar, adaptando tus labios a cada situación. Forma parte del conocido como anillo del buccinador (formado por el constrictor faríngeo y el buccinador). Sin él, tus labios no podrían moverse.

Cigomático mayor y menor

El primero se sitúa en tus mejillas y comparte región con el segundo. Sus fibras tienen como punto de partida el hueso cigomático (junto al conducto auditivo). De ahí baja hacia la boca y se inserta bajo la piel cercana a las comisuras de los labios. Su función consiste en permitirte abrir los labios, expresar alegría o atención. El menor va de la parte inferior de los ojos hacia la boca. Te ayuda a expresar tristeza, ya que tira del músculo orbicular hacia abajo.

Risorio

Nace en los maxilares y se desplaza hacia las mejillas. Sus fibras nacen en el músculo masetero y se insertan en la comisura de los labios. La arteria facial se encarga de su irrigación. Como indica su nombre, te permite sonreír ya que retrae las comisuras. Igualmente, es eficaz para expresar alegría.

Elevador del labio superior

Nace en la apófisis ordinaria interna frontal. Consta de dos partes: una que se dirige hacia el ala de la fosa nasal y la segunda que lo hace hacia el labio superior. Su inervación procede del nervio facial (rama temporofacial). La arteria facial se encarga de su correcta irrigación. Al contraerlo, tirarás de la piel inferior a la fosa nasal hacia arriba elevando el labio superior. Conseguirás una expresión de enfado o de gruñido.

musculatura de la boca

Depresor del ángulo de la boca

De forma triangular, se ubica en la línea oblicua de la mandíbula y parte de las comisuras. También está irrigado por la arteria facial e inervado por el nervio facial. Debes saber que su función es mover hacia abajo las comisuras. Te permitirá ofrecer una imagen de tristeza o cansancio.

Depresor del labio inferior

Son dos. Es habitual que se conozcan como músculos cuadrados del mentón. Ocupa la zona inferior de tu barbilla. Curiosamente, está dentro del depresor del ángulo de la boca (su inserción es justo por debajo). Su dirección es superior y hacia el interior. En su zona media, se entrecruzan para terminar en el labio inferior. Inervados por los filetes mentonianos, pertenecientes a la rama cervicofacial, son músculos de la boca imprescindibles. De hecho, te permiten bajar el labio inferior y moverlo hacia delante para expresar disgusto o enfado. Es el músculo que usas para hacer un «puchero».

¿Qué es la relación labial?

La musculatura bucal de arriba sirve para mantener la simetría en tu rostro. Recuerda que tus dientes rozan con tus labios y mejillas, provocando movimientos en tu lengua. Esta también ejerce presión sobre las mismas zonas. El resultado puede ser un desplazamiento de las arcadas de tu dentadura.

Así, se entiende por relación labial la que se encarga de comprobar que los músculos descritos hagan su función correctamente. Para comprobarla, se tienen en cuenta los siguientes aspectos.

Los labios en reposo no pueden presentar un contorno irregular. Tampoco han de alterar tu expresión. Tus labios han de cerrarse sin necesidad de contraer la musculatura que rodea tu boca. El labio superior no influye tanto en tu imagen como el inferior. Las dolencias mandibulares son causa de irregularidades en tu expresión. Es necesario tener este factor en cuenta para una valoración más realista.

El objetivo es detectar si has de hacer, o no, un esfuerzo muscular para que tu boca se cierre. Dependiendo del resultado, es posible deducir la presencia de irregularidades en tu dentadura. Igualmente, el análisis de la expresión es fundamental para detectar si hay algún problema muscular.

Alteraciones del sistema nervioso pueden provocar incidencias que han de estudiarse detalladamente. No olvides que se trata de músculos que usas a diario y que su desgaste es progresivo. Consulta con el especialista si notas cualquier irregularidad (molestias, calambres o adormecimiento entre otras).

Ahora que conoces todo lo necesario sobre los músculos de la boca, de ti depende prestarles la atención debida. Todo sea por conseguir que tu expresión sea justo la que deseas.