Las instalaciones eléctricas en locales comerciales son el pilar fundamental del funcionamiento de cualquier negocio. Y lo cierto es que muchas veces quedan en un segundo plano, pero contar con un suministro eléctrico que cumpla con la normativa garantiza la correcta iluminación y también permite utilizar la diferente maquinaria y equipos, así como mantener en funcionamiento la climatización. Y todo ello con las medidas de seguridad adecuadas.

En este artículo vamos a profundizar sobre ello hablando de aspectos como el dimensionamiento de la instalación, la normativa, etc. Sin duda, un tema básico para nuestros alumnos del Curso de Instalador Autorizado en Baja Tensión y el resto de nuestras formaciones de electricidad.

Dimensionamiento según la demanda

Antes de iniciar la obra hay que hacer un estudio de cargas que permita dimensionar correctamente las necesidades de la instalación. Hay que determinar las características mínimas (potencia, sección de conductores y protecciones) de una instalación para satisfacer las necesidades energéticas de los usuarios de forma segura y eficiente.

Este concepto se rige estrictamente por la previsión de cargas (demanda esperada), la cual no es un cálculo arbitrario, sino que está estandarizada por el reglamento para garantizar que la instalación no quede obsoleta ante futuros aumentos de potencia.

Así, evitamos que se produzcan sobrecargas peligrosas en el futuro y tampoco obligamos al cliente a realizar una inversión que no necesita.

Normativa aplicable

En España, todas las instalaciones de baja tensión se rigen por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión e ITC y sus Instrucciones Técnicas Complementarias, además de conocer las normas UNE, CTE, RSCIEI, normativas de compañía suministradora, normativas de las comunidades autónomas que van reflejadas en materia de Industria y energía, entre otras. En estas normas podemos encontrar todos los requisitos mínimos de seguridad, los materiales que deben emplearse en cada caso, así como la sección de los conductores, etc. Aunque sobre ello hablaremos en el próximo apartado.

Seguridad y sistemas de protección en instalaciones eléctricas en locales comerciales

Con el paso de los años se ha ido haciendo evidente la necesidad de implementar medidas de protección adicionales a los cuadros eléctricos. En la actualidad, hay diferentes tipos que permiten garantizar con la máxima seguridad cualquier instalación. Vamos a verlas:

Interruptores magnetotérmicos

Los interruptores magnetotérmicos protegen la instalación frente a sobrecargas y posibles cortocircuitos. Eso sí, siempre deben instalarse de acuerdo a la sección de cable que se haya escogido para cada circuito.

Interruptores diferenciales

Los magnetotérmicos no pueden hacer frente por sí mismos a todos los riesgos de una instalación eléctrica. Y si bien los primeros son muy útiles para proteger los electrodomésticos y la maquinaria conectada a la instalación, los interruptores diferenciales se centran en proteger a las personas del riesgo de electrocución al detectar fugas de corriente.

Sistema de puesta a tierra

También es imperativo realizar la instalación de un sistema que evite que las derivaciones se transmitan a las personas. Y para esto es necesario preparar una pica y enterrarla siguiendo los criterios del REBT o unirla a una toma de tierra comunitaria si el local se encuentra en un bloque.

cuadro eléctrico local comercial

El cuadro eléctrico y la distribución de circuitos

Este es el núcleo de cualquier instalación. Aquí deben concentrarse todos los dispositivos de protección, y desde él se distribuye la energía a todos los circuitos del local. Lo más recomendable es dividir cada instalación en circuitos independientes. El mínimo exigible es:

  • Iluminación. Generalmente de 10 amperios.
  • Iluminación de emergencia. También 10 amperios.
  • Tomas de corriente generales. Por norma general de 16 amperios.

Además, hay que instalar directamente desde el contador un interruptor general automático (IGA), y justo tras él un diferencial. En las instalaciones actuales también debe montarse un protector contra sobretensiones transitorias y permanentes, de tal forma que si el voltaje que viene directo de la red es demasiado elevado se corte la corriente en el local y no se dañe ningún aparato.

La ITC 23 del REBT, establece la instalación de dispositivos que protejan contra sobretensiones transitorias y permanentes que están diseñados para evitar que voltajes excesivos dañen la instalación y los equipos conectados. La importancia de instalar estas protecciones radica en la preservación de la integridad física de las personas y la protección del patrimonio económico del usuario.

Materiales y canalizaciones

Elegir unos materiales de calidad puede marcar una gran diferencia en las instalaciones eléctricas. Aunque dos magnetotérmicos cumplan con la misma homologación, no son necesariamente igual de seguros o duraderos. Por eso siempre hay que fijarse en la calidad de construcción. En el caso de los conductores el aspecto más relevante es su sección. A mayor sección de cable, más intensidad podrá soportar el circuito sin sobrecalentamientos ni pérdidas de energía.

Por su parte, las canalizaciones (tubos, bandejas, canaletas) deben proteger los cables frente a daños mecánicos y facilitar futuras modificaciones. En locales comerciales, donde las reformas son frecuentes, contar con una instalación flexible es una gran ventaja, por lo que debemos tenerlo en cuenta.

Mantenimiento e inspecciones de instalaciones eléctricas en locales comerciales

Los locales comerciales, al contrario de lo que sucede en las viviendas, sí deben superar una inspección periódica llamada OCA. El periodo máximo entre inspecciones es de cinco años, aunque puede ser necesario pasarla antes si hay un cambio de potencia, de titularidad o una reforma en la instalación.

Las instalaciones eléctricas en locales comerciales son mucho más que un sistema para suministrar energía. Su correcto diseño y ejecución garantizan la seguridad de las personas, la eficiencia del negocio y el cumplimiento de la normativa vigente.

Para un local comercial, el mantenimiento no es «reparar cuando se rompe», sino cumplir con la revisión oficial cada 5 años y asegurar que el alumbrado de emergencia y las tierras estén siempre operativos para proteger a los clientes.